Legados coloniales y repertorios lingüísticos en el amazigh europeo

06/06/2017 12.449 Palabras

INTRODUCCIÓN La perspectiva europea respecto a los migrantes y su uso del metalenguaje se ve frecuentemente restringida a una diferenciación binaria: extranjeros que se trasladan a un país europeo y que se enfrentan a un nuevo entorno, el cual plantea una serie de retos lingüísticos específicos. En términos generales, la adaptación lingüística se acepta ampliamente como requisito previo imprescindible para el bienestar de los migrantes en su nuevo entorno. En muchos lugares que reciben inmigrantes extranjeros existe algún tipo de mecanismo de apoyo al aprendizaje de la nueva lengua a disposición de los migrantes. No obstante, seguimos sin conocer con suficiente detalle la razón por la cual en ocasiones la adquisición del lenguaje y el bienestar son posibles, mientras que en otros casos nunca se producen. Queda claro que existen más factores en juego además de la simple adquisición de un nuevo código lingüístico, es decir, la lengua extranjera entendida puramente como un sistema léxico y gramatical. Por otra parte, es posible que nuestra visión general se vea excesivamente reducida a la idea de que los migrantes, a los que suponemos procedentes de un hogar monolingüe, se readaptan en un nuevo entorno lingüístico, que de nuevo se caracteriza por contar con una sola lengua dominante, cuando en realidad la complejidad sociolingüística del fenómeno es mucho mayor.Por ello, en este artículo se exponen y analizan varias hipótesis que se centran en dos dimensiones fundamentales. Ambas están relacionadas con las tradiciones culturales e históricas (incluyendo las de carácter lingüístico y comunicativo) y los entornos de procedencia y acogida. Un elemento importante es el modo en que los migrantes utilizan el lenguaje, entendido aquí el concepto de «uso del metalenguaje» como el «languaging», tal y como lo define Merrill Swain, pero yendo más allá de los mecanismos de adquisición de un código lingüístico ajeno (Swain 2006: 95-108; 2000: 97-114). Otro de los aspectos importantes es el relacionado con las barreras que teóricamente separan pares lingüísticos específicos, como por ejemplo somalí y finés, urdu y catalán o kurdo y alemán. El segundo aspecto a tratar ha sido objeto de estudio en lingüística contrastiva (Lado 1957; Di Pietro 1971), aunque las observaciones hechas en este artículo ponen en entredicho algunos de sus principios y se aproximan más a las visiones más modernas que se alejan de las nociones esencialistas del lenguaje.[1]

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